max
María del Carmen Céspedes y del Castillo.

Resumen: Breves datos sobre la primera esposa de Carlos Manuel de Céspedes.

Contenido

Unidos por un lazo familiar con raíz en el asentamiento de su linaje en el Oriente de Cuba, Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo y María del Carmen Céspedes contrajeron matrimonio en 1839. Ella era la hija amada y predilecta de doña Catalina del Castillo y don Francisco José de Céspedes, comandante de la Milicias Blancas Disciplinadas de Cuba y Bayamo. Tenemos razones para suponer que ese enlace, nacido de un amor apasionado, no fue afortunado. Son pruebas de ello, el viaje del joven esposo a Europa, prolongado más allá de lo esperado; la continua asechanza que luego de su retorno rondó la actuación pública de Céspedes; el deceso de la niña María del Carmen, uno de los tres frutos del matrimonio; la ejecución en 1870 del otro hijo, Oscar, apresado por las fuerzas españolas que pusieron en la balanza su vida a cambio de la sumisión de Céspedes. Ante esa disyuntiva el padre, convertido ya en el jefe supremo de la Revolución en Armas, pronunciaría las memorables palabras que son el  fundamento histórico del título de Padre de ]a Patria: «Oscar no es mi único hijo, lo son todos aquellos que mueran por nuestras libertades patrias». No olvidemos además que las autoridades españolas, convencidas de la participación activa de Céspedes en la conspiración que se fraguaba, intentaron arrestarlo en el lecho donde velaba la gravedad de su esposa María del Carmen -fallecida de tisis el 19 de enero de 1868-. Según se ha dicho, parte de la tela de raso azul empleada en la confección de la bandera enarbolada en La Demajagua era la que cubría el retrato de la difunta.* Su memoria le acompañó siempre más allá del consuelo del amor ocasional, aún cuando en el desconsuelo de su viudez se entregara al afecto apasionado de Anita. Recordemos que en una de las últimas anotaciones del Diario nos deja la vívida y escalofriante versión del sueño premonitorio en que cree descubrir, tras el velo que lo oculta, el rostro de María del Carmen, ante la cual se arrodilla emocionado. «Soñé q. nos encontrábamos en el periodo revolucionario y q. contra mi gusto me casaban con una mujer de q. no puedo darme cuenta, es decir, no recuerdo quien fuera. Había el edificio, el cura, la concurrencia haciendo comentarios. Se efectuó la ceremonia y cuando yo estaba más confuso y apurado, se abrió una puerta y entró mi difunta Carmen, tan seria como ella era, y seguida de otra mujer q. no tengo presente si era una hermana suya. Ello es q. aquí crecieron de punto mis apuros y los murmullos de los circunstantes, y no tuve más remedio q. arrodillarme muy contrito á los pies de la aparición (si lo era) pidiéndole perdón de lo q. estaba pasando».

Fuente: Eusebio Leal Spengler. El diario perdido. Ediciones Boloña, La Habana, 1998, pp. 314-315.

*Cambula, quien confeccionó la bandera, señala haber utilizado para el cuadrante azul un pedazo de tela azul de un vestido suyo. (Nota del Equipo Enciclopedia)

ENCICLOPEDIA CARLOS MANUEL DE CÉSPEDES

Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes.

Bayamo, Cuba.





 Artículos Relacionados